miércoles, 25 de enero de 2017

Movimiento en Río Gallegos

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FLIA

En el Camino del Viento


La autogestión es algo que debe ponerse de moda. El movimiento de muchas personas en una misma dirección, como una fuerza abrasadora, que logra germinar ideas en el otro y como hilos invisibles unir el trabajo en comunidad, eso es lo que ha logrado en este pasado año 2016 la primera Feria del Libro Independiente y Autogestiva en la ciudad de Río Gallegos.
FLIA fue la idea de un grupo de jóvenes que compartían un interés y preocupación en la movida cultural de nuestra ciudad. Río Gallegos es el sur de un enorme país, un lugar a veces olvidado, moldeado por el frío y arrasado por el viento; y allí donde se cree no hay nada, jóvenes se mueven con pasos firmes, arraigados a su suelo y a lo que este le ofrece.
¿Quien dice que no hay belleza en las hojas y la tierra que guardan los cabellos de los ríos galleguenses? Más que un nido de pájaros, es un nido de ideas. ¿Y si tanto viento que nos mueve y del que no paramos de quejarnos, en realidad nos empuja hacia grandes cosas? Quizás es esto lo que pensaban estos jóvenes sin resignación, ellos aprendieron a volar sin alas y ahora nos invitan a transitar una ruta nueva.
El primer encuentro de FLIA se realizo los días 23 y 24 de julio, el invierno se tiñó de colores con las propuestas de este original movimiento cultural. Tuvimos talleres, puestos de artesanos y libros de escritores locales, entrevistas y presentaciones de bandas de música. Este primer encuentro fue difundido por medio de flyers, redes sociales, centros educativos donde el movimiento cultural se palpita en el quehacer cotidiano.
Flyer colgado en las redes sociales

Desde mi experiencia personal, tuve la oportunidad de ser parte de este entusiasmo colectivo. Pude observar el trabajo de los jóvenes, las producciones silenciosas de muchos cantaban a un mismo ritmo, allí nadie estaba solo y eso se podía ver y sentir. Los fanzines de colores, los libros de  autores de una tierra de cuatro estaciones en un día, las presentaciones de voces de burbujas que aún no habían explotado. Creo que cuando algo lleva algo bueno en si, automáticamente el reloj que estaba parado comienza a funcionar y aquellos que no nos movíamos, volvemos a caminar. Pude acercarme a otras letras y voces, y mi yo pequeño se expandió hacia los margenes de otros mundos lejanos al mio.

La creación artística persiste en las calles, en las canciones de estudiantes inquietos, en las letras de los muros y baños públicos, en las paredes de habitaciones con cerrojo.  Bailando al son de los tambores o cantando temas clásicos en bandas de rock estudiantiles, sintiendo el calor de un "Sol Artificial" o escuchando un "Rock sin vueltas", allí estaban los creadores de un emergente punto de luz en una cultura que parece apagada.
El segundo encuentro se realizo el 17 y 18 de diciembre como fin de ciclo, uno que acaba de comenzar. En esta oportunidad se buscó la colaboración de la comunidad, en materiales e insumos, ademas de agregar a la agenda un fin solidario, ayudar a las familias necesitadas con un alimento no perecedero. El cielo gris del verano comenzó a adquirir un brillo especial, allí donde todos dicen que no hay nada, allí nacen las flores mas bellas, entre mata negra y estepa.
Flyer segundo encuentro

Más letras comenzaron a vislumbrarse en un horizonte árido, las luces de colores iluminaron las noches, los trenes comenzaron a emitir una música a la que nuestros oídos se acostumbraron, los suplementos de los diarios cubrieron tapas de noticias, las telas permitieron a hombres y mujeres volar, las obras de teatro nos transformaron en actores de comedias y tragedias, y al escuchar a escritores del viento comprendimos que las plumas siempre están ahí, en el camino, y que los talleres nos permitían ser algo que quizás deseábamos hace mucho tiempo.
La FLIA que tuvo lugar en nuestro Museo de los Trenes, la Asociación Amigos del Tren, nos acerco un poco mas al cielo, quizás de verdad existe el Tren de los cielos y no se trata solo de una canción. Un lugar donde las nubes estaban debajo de nuestros pies y donde muchos cielos eclosionaron unos con otros. Allí donde nos encontramos con artefactos de nuestro pasado, recordando nuestros pequeños pies perseguir a un tren de carga que ahora no existe. El lugar también ha sido importante en la organización de este evento, un sitio poco concurrido, un lugar que nos recuerda que siempre hay algo en el pasado varado por lo nuevo, esperando ser recordado para volver a encontrar un cauce, una escapatoria a un encierro involuntario.
Los trenes siguen allí a la espera de pasajeros, clientes de un movimiento comunitario, amigos que flotan en una misma nube. Y así como ellos volaron, nosotros esperamos volver a intentarlo en la próxima edición, no con alas sino con nuestros propios pies.



Fotografías extraídas de https://www.facebook.com/fliariogallegos/



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